Como SI iniciar una historia.


Hace unos días leí en un blog, publicado por una persona miembro de un grupo de Wattpad en Facebook, un artículo, sobre como NO iniciar una historia. Esto me causó distintas sensaciones, comenzando desde el título hasta lo poco que pude leer de este, ya que me pareció al principio por lo más subjetivo pero, hacia el final, la autora da unos puntos cruciales, como consejos, que cada escritor puede tomar para violar las “reglas” que ella emite en ese escrito. Podría estar equivocada, no en el fundamento de su artículo, pero si en como lo está mostrando.

Desde mi punto de vista sería un error criticar al autor pues eso solo demostraría mi incapacidad para refutar sus argumentos, que si bien planteaban algo de lógica, obviamente desde su punto de vista completamente subjetivo, carecía de algo fundamental: el no poder servir como verdadera herramienta para un escritor. ¿Por qué si al final da consejos? Es bastante simple en verdad, comenzando desde la premisa de su tesis que, de forma simplificada, es una guía sobre lo que NO debes hacer y francamente este tipo de instructivos me parecen bastante restrictivos. 


¿Por qué? Te preguntarás. Pues no tengo otra razón más que la firme creencia que todo aquello o toda persona que solo te dice que NO debes hacer sin decirte que SI debes o puedes hacer, es inútil.
He aprendido que, cualquier guía, instructivo, proceso o conjunto de pasos a seguir debería ser constructivo y permisivo, no destructivo y restrictivo. Por ello es que he deseado iniciar este blog con esta entrada y titularla “Como SI debes iniciar una historia” usando herramientas, propias de otras artes y no de la literatura, para brindar consejos y no “leyes” sobre cómo proceder en este punto tan importante. Será el primero de un compendio de varias entradas.

El inicio.


Pues bien, de manera obvia, toda historia debe tener un inicio. No porque sea la frontera física y temporal de nuestro narrador, sea un personaje o el autor mismo, pero sirve para establecer los confines de la “esfera de realidad” de este y la de nuestra historia. Este término lo ocuparé recurrentemente y ahondaré más en otras entradas sobre su significado pero, para no hacer más larga esta explicación, entendamos que es todo lo que está al alcance perceptivo de quien narra la historia ya sea física así como temporalmente. Estableciendo un inicio dentro de esta esfera de realidad, podemos aislar nuestro relato, como parte de un todo que ocurre en un universo “x” y que nos ayudará a limitar el alcance de lo que escribimos.

Pero ¿Qué tiene que ver esto con el inicio de tu historia? Si me permites explicarlo, será completamente entendible pues es dentro de ella que se desarrollará tu historia bajo el ya conocido esquema aristotélico, en el que tampoco profundizaré, el cual se compone de un inicio, desarrollo, clímax, desenlace y fin. Todos estos puntos siempre se desarrollan dentro de la esfera de realidad del narrador por lo que es indispensable conocer la relación que existe entre ellos.

ADVERTENCIA: Si tu intención primaria es la de obtener alguna receta de cocina con la cual agradar al lector, te recomiendo que abandones esta página ya que el objetivo general de este artículo es dejar al lector con más dudas con estos consejos y ayudarle a construir una técnica o metodología propia para iniciar una historia.

¿Descripción o ir al grano?

Hay muchas personas que les gusta hablar y ahondar en detalles. Eso está perfecto. Pero… ¿Qué tan conveniente es ser muy específico? Recordando el artículo, se hablaba de que esto puede ser tedioso y de mal gusto para el escritor, perdiéndolo por completo y solo puedo decir que tiene toda la razón… pero también está en un gran error. “¡A nadie le interesa si está lloviendo o nevando!” claro, solo si no tiene que ver con la historia. En lo personal prefiero una descripción pues crea algo indispensable para la esfera de realidad: la atmósfera.



Para comprenderlo mejor tendría que decir que soy un amante de las descripciones, pero hay descripciones que difieren unas de otras como las zanahorias de los betabeles, algunas son dulces y suaves como la más jugosa fruta, excitando cada uno de tus sentidos con su elixir mientras que otras son insulsas y carentes de color… ¿Ven lo que hice? Una descripción puede ser lo mejor para empezar si se hace adecuadamente. El uso de la retórica e incluso uno que otro eufemismo puede ser la clave para hacer más “deliciosa” la entrada y no caer en una memoria descriptiva de lo que sucede alrededor de los personajes.

Es tan simple como esto. La literatura es un arte y alimenta no solo la mente sino los sentidos, por lo que, como escritor, es nuestra misión llevar de la mano al lector hacia aquellas sensaciones que queremos que experimente. Además, desde una opinión muy personal, es como si hicieras el amor con el ser amado. Piensa que todo el arte, a pesar de no hablar de amor o deseo, es erótico y para llegar al punto climático con tu obra, mientras le haces el amor, debes de crear una atmósfera propicia para que esta se desenvuelta ante ti.


Como escritores somos artistas y también humanos. Sentimos y gozamos. Para alcanzar una atmósfera adecuada para tu historia lo debes hacer con la misma dedicación que crearías una  para intimar con la persona que amas.

¿Iniciar con un resumen?

De nuevo, en este punto podría ser reiterativo al coincidir en demasía con el anterior, pero tiene sus connotaciones propias pues un resumen, además de ser una descripción, puede ayudarte a establecer una parte muy importante de la esfera de realidad que va más allá de la percepción física del narrador y esta es la percepción temporal.


“¡Pero leí que esto era aburrido!” si, lo puede ser… pero para otros lectores puede ser muy útil pues una obra literaria no es un producto industrializado enfocado solo a sofocar el apetito de nuestra mente para después dejarla completamente desnutrida. Por ello un resumen, aparte de establecer la temporalidad, nos ayuda a complementar algo muy importante sobre tu obra y esto es el contenido. Este elemento es muy importante y solo lo mencionaré como algo tan importante como las vitaminas en tu comida. 


Pero ¿Cómo un resumen puede dar forma al contenido? Desde mi pobre entendimiento de la realidad puede resumirse, valga la redundancia, en una sola palabra: motivos. ¿Motivos? ¡Si! ¡Motivos! Un resumen le dará a conocer los motivos de tus personajes a los lectores, marcando sus deseos y aspiraciones. Así mismo ellos darán forma al contenido y al discurso que estés queriendo transmitir. Déjame ser más claro dando un ejemplo, no con una obra ficticia, sino con la historia en sí. 

Si en estos momentos nos situáramos en Pearl Harbor aquella mañana desastrosa mañana del 7 de diciembre de 1941 sabrías inmediatamente lo que sucede, pues ya conoces la historia, presenciando el evento que dio motivo a E.U. de involucrarse en la Segunda Guerra Mundial y salir como el gran vencedor de esta. Al menos en términos coloquiales.

Pero… ¿Qué sucedería si hiciéramos un resumen objetivo de lo que aconteció antes? Veríamos el castigo que impuso E.U. a Japón, negándole la venta de petróleo, porque ellos comerciaban con los nipones durante los inicios de la Segunda Guerra, dándoles como única opción desesperada el atacarles.  ¿Y si te hiciera un resumen sobre como cierto refresco sabor naranja fue inventado por cierta refresquera titánica durante esta época, en los campos de concentración de los nazis? Cambia mucho ¿No es cierto? 

Con estos datos podemos ver motivos, impulsos, aspiraciones o la historia de un personaje que lo llevarán a un futuro. En términos más simples, da personalidad y carácter a tu personaje, convirtiéndolo más que en una carcasa vacía que actúa a las órdenes de su amo, el autor.
Al igual que en anterior, el uso del lenguaje será indispensable para no perder a tu lector y si, los detalles cuentan. Así lograras que empaticen u odien a cada creación tuya. Piensa en que serías tú sin todos los años de historia que anteceden. Dios está en los detalles y en ese universo eres nada más y nada menos que Dios.

¿Un día cualquiera será lo mejor para iniciar?

¡Claro que sí! Muchos te dirán que el mejor lugar para iniciar tu historia es un momento dramático pero, la realidad es que no hay un momento idóneo. ¿Cómo puedes decir eso? Fácil. Ya te hablé de la esfera de la realidad y del esquema aristotélico, pues bien, imagina este último como una montaña rusa dentro de la esfera. Tu inicio no es la cúspide del viaje, es decir la parte dramática o sub-clímax. El inicio es cuando subes al carrito y comienzas el lento ascenso hacia el punto de no retorno.

 
En el particular caso de una obra literaria tienes una ventaja muy grande, y esa es la imaginación. Con ella, como si fuera una nave mágica, puedes situarte, como inicio en la cúspide, y mirar hacia atrás donde tus personajes estaban estáticos o hacia adelante. Incluso podrías pararte en el principio y ver hacia adelante con ella. Con todo esto te quiero decir que, no importa donde inicies tu viaje dentro de esa montaña rusa, pues el control es tuyo y puedes viajar hacia adelante o hacia atrás sin importar nada. 

En este punto tendré que hacer una objeción si sigues pensando que el punto dramático es lo mejor para iniciar. De nuevo imagina estar con el ser amado. ¿De verdad inicias con la parte más fuerte del acto sin más preámbulo? De ser así ¿Qué clase de amante eres? Lo dejaré a tu consideración.

Los personajes también sueñan.

Y comen. Y duermen. En general deberían hacer todo lo que tú puedas hacer y posiblemente más. Desde mi punto de vista esto no sería un engaño, claro si el sueño de tu personaje es relevante en la historia ya que si no cumple con esta condición es solo relleno.


Piensa en los sueños de tu personaje como algo más que importante pues lo son para nosotros. Incluso el Psicoanálisis los estudia. No debería ser diferente para tus personajes.

En este punto dependerás plenamente de tu habilidad como escritor, el uso de tu lenguaje y que tan bien puedas conectar los puntos para hacer relevante ese sueño. Para ello te recomendaría hacer uso de herramientas del pensamiento y bibliografías que te apoyen, no para copiarlas a tu obra, sino para dar fundamento a estos sueños pues, como todo ser humano, no somos conocedores de todo y a veces cierta sabiduría puede estar fuera de nuestro alcance e incluso de nuestra vista. Como el estudio Psicoanalítico de los sueños.

¿A quién debo agradar?

Casi todos estos artículos te dirán que tienes una responsabilidad con tus lectores. Que tienes que ser aceptado mediante tu obra y agradarles porque, de no ser así, “estás haciendo algo mal”. En cierta forma tienen razón pero no debes a ellos tu obra, pues antes que tus lectores hay una persona a la que debes dejar completamente convencida con lo que escribes y esa, querido lector, eres tú. Sí, tu primer lector eres tú.


Así como un pintor se regocija y termina una pintura hasta que está satisfecho con lo que ve, al igual que lo hace un escultor; o de la misma forma que lo hace una bailarina que se esfuerza por hacer los movimientos más complejos a la perfección junto al músico que se esfuerza en combinar notas para crear ese momento orgásmico que tanto busca; tú como escritor debes de buscar las palabras y la trama que te hagan sentir extasiado antes de agradar a tus lectores. 

No incluyo a la arquitectura ya que nosotros los arquitectos, somos los únicos que creamos arte utilitario, es decir que sirve más allá de la apreciación estética y tiene un fin técnico, como un museo o un edificio de oficinas, por lo que tenemos como principal objetivo no agradar a nosotros, sino a nuestros clientes. El mejor diseñador es el que no diseña para sí mismo, se dice. 

Pero en la literatura no tienes esas ataduras, permitiéndote dar rienda suelta a tu imaginación.



Mi mejor consejo es pedirte que no trates de imitar, no busques recetas de cocina y a pesar que explique los puntos más problemáticos de entender del artículo que leí, tampoco quiero que los tomes como una verdad absoluta. Somos artistas y para crear arte no hay un solo camino. Puedes usar distintas herramientas, como las herramientas del pensamiento, o metodologías como un orden cronológico, los sombreros del pensamiento, incluso tomando los puntos del esquema aristotélico u otro que te parezca mejor. También puedes emplear elementos pertenecientes a otras disciplinas distintas de las artes como lo hice con el término esfera de realidad.

Espero este artículo te ayude y, mejor aún, te genere más dudas con las que puedas trabajar e iniciar una buena historia. No te preocupes, en otras entradas daré a conocer más a profundidad los términos que uso y espero que con ello, poco a poco, puedas generas tu propia Técnica del Escritor.

 Saludos.

Dudas, aclaraciones y comentarios al siguiente correo:


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